Entrevista a la Dra. Rodríguez: «La mejor rinoplastia es la que pasa desapercibida»

Estudio de la nariz

La doctora Adriana Rodríguez posee una dilatada experiencia corrigiendo defectos estéticos del rostro. No obstante, además de especializarse en Otorrinolaringología y Cirugía Plástica Facial, es miembro de la Sociedad Española de Otorrinolaringología y Cirugía de Cabeza y Cuello.

La especialidad de otorrinolaringología ha experimentado grandes avances en la última década, también en la vertiente estética. ¿Es más seguro y gratificante operarse la nariz hoy en día? ¿Qué técnicas han logrado que las operaciones sean tan exitosas?

Así es. En cuestión de rinoplastias, como en el de la medicina en general, los avances propician nuevas técnicas que se han ido perfeccionando con el tiempo. Actualmente, no sólo se ha perfeccionado la técnica quirúrgica, sino el estudio previo para saber qué se puede hacer y qué no con ese paciente.

La elección de la técnica tiene mucho que ver con la nariz que se va a intervenir, cada rostro es un mundo y cada persona es única. Podríamos hablar más bien de un conjunto de técnicas que elige el cirujano para dar solución a los problemas que tenga esa nariz en concreto.

En mi caso, las técnicas que yo manejo brindan naturalidad al rostro del paciente. Pienso que una operación estética es mejor cuanto más pase desapercibida y menos se note; siempre persiguiendo siempre una nariz armoniosa para su rostro.

Existen diversos tipos de rinoplastia, ¿cuáles son los defectos que ve con más frecuencia en consulta?

Esa es una pregunta interesante porque dependiendo del país en el que desarrolles tu carrera te encuentras con un tipo de nariz más predominante. En el caso de España la nariz característica es la caucásica de piel fina y blanca, por tanto, la que más se opera es grande y con una giba prominente. En otras latitudes esta tendencia cambia y la nariz es amplia, posee una piel más gruesa y dispone de poco dorso. Estas cualidades nasales son determinantes a la hora de elegir la técnica con la que llevar a cabo la intervención quirúrgica.

Uno de esos logros que tanto han mejorado la rinoplastia es el estudio previo y el método de simulación preoperatorio. ¿En qué consiste exactamente y por qué es tan necesario?

Hoy en día la consulta comienza con el análisis de la funcionalidad de la nariz. Realizamos una exploración del interior de la nariz para descartar la existencia de ciertas patologías que en muchas ocasiones el propio paciente desconoce; como por ejemplo, las perforaciones septales. Este primer paso es fundamental, sobre todo, en los casos en los que los propios pacientes refieren dificultad para respirar.

En segundo lugar, llevamos a cabo el análisis estético. A lo largo de la historia el ser humano se ha afanado por estudiar las dimensiones ideales del rostro, y en nuestro caso, ese es el objetivo: hallar cuáles son las dimensiones ideales para ese rostro. A la hora de llevar a cabo este estudio hay que analizar si nos encontramos ante una cara alargada u ovalada, porque las medidas adecuadas serán diferentes.

Pero eso no es todo. También analizamos la estructura osteocartilaginosa, la calidad de la piel, etcétera. Y es durante esta exploración cuando aprovechamos para fotografiar el rostro desde determinados ángulos específicos con el fin de estudiar las líneas estéticas de la nariz. Las imágenes nos son de gran ayuda para determinar qué defectos estéticos son los que debemos corregir mediante la cirugía.

También gracias a las fotografías podemos llevar a cabo la simulación. Una herramienta muy importante, no sólo para analizar las correcciones que son necesarias, sino para comunicarle al paciente en qué va a consistir su intervención quirúrgica, qué limitaciones tiene esta, y para eliminar las falsas expectativas que algunas personas se crean con respecto a la propia operación estética.

¿Qué papel juega la nariz en la armonía del rostro?

Todo. Si nos fijamos la nariz es el centro del rostro y cuando vemos una nariz con algún defecto es lo primero que nos llama la atención. Es curioso lo que ocurre cuando la nariz está en armonía con respecto al resto de la cara: pasa totalmente desapercibida. De hecho, hay estudios que afirman que cuando la nariz es bonita y natural lo primero en lo que se fijan las personas son los ojos.

Además del aspecto estético, ¿se puede mejorar también la función nasal con una rinoplastia?

Efectivamente. Es importante que los pacientes sepan que se puede solucionar el defecto estético y sus problemas funcionales en un mismo tiempo quirúrgico. No hay necesidad de pasar dos veces por quirófano.

Muchas personas tienen cierto recelo a pasar por el quirófano y aguantan durante años molestias que serían fácilmente corregidas con la cirugía. ¿Qué les diría a estos pacientes?

Les digo que se animen porque los pacientes que han dado el paso no se arrepienten en absoluto. Esta cirugía no es dolorosa. Lo que más molesta del postoperatorio es el taponamiento endonasal que en algunos casos hay que conservar durante 48 horas. Y es que la mayor parte de los cuidados tras la operación son fáciles de seguir. Por ejemplo: evitar sonarse la nariz para que no se produzcan sangrados. También es normal algo de inflamación, pero todo se controla mediante medicación y no suele suponer ningún problema de importancia. El resultado realmente merece la pena.

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