Comer menos es vivir más
Comer menos es vivir más, así de simple. Eso es al menos lo que se desprende al consultar los resultados que arrojan varios estudios que señalan que comer hasta un 25% menos contribuye a incrementar la esperanza de vida, pero además de carácter saludable.
Importa la calidad, pero también la cantidad de alimentos ingeridos
Hace ya muchas décadas que se conocen los beneficios de una dieta basada en alimentos nutritivos que aporte al organismo todas las vitaminas, proteínas, fibras y minerales necesarios para su correcto funcionamiento, pero cada vez más está cobrando más importancia para la ciencia evaluar la cantidad de alimentos que ingerimos.
Y es que la alimentación se configura como un factor clave en el envejecimiento saludable y patologías como el cáncer, la diabetes o la hipertensión arterial, que están muy relacionadas con la dieta, además de otros factores como permanecer activos físicamente o a claves genéticas.
¿Qué dieta es la adecuada para envejecer de forma saludable?
Comer menos es vivir más se traduce en aprovechar las bondades de una dieta hipocalórica, que tiene como principales pilares el consumo reducido de calorías, pero sin que eso se traduzca en una falta de nutrientes esenciales. Si nos nutrimos a través de verdura, cereales integrales, carnes magras, frutas y, en general, productos frescos estaremos brindando al organismo unas herramientas muy poderosas para frenar el envejecimiento celular, el estrés oxidativo.
En algunos estudios con ratones se ha demostrado que las dietas marcadas por el déficit calórico prolongaron la vida de estos animales, sin que tuviera mucho que ver el índice de grasa corporal o los niveles de azúcar en sangre. Y se concluyó que los ratones más longevos gracias a este patrón de nutrición fueron los que menos peso perdieron, a pesar de comer menos. Esto se debe a que los que perdieron más peso también disminuyeron sus reservas de energía, tendían a mostrar sistemas inmunológicos más deprimidos y acortaron su vida.
El exceso calórico y el sedentarismo aceleran el envejecimiento
Una dieta repleta de alimentos procesados, grasas poco provechosas, calorías vacías, alcohol y harinas refinadas repercutirá por si sola en el estado de salud. Pero si a esta forma de alimentarnos le añadimos el sedentarismo y la falta de actividad física el envejecimiento prematuro es casi seguro.
Esto tiene lugar por cambios sistémicos en la homeostasis hormonal, inmunológica y nutricional. Hay evidencias de que se puede aumentar la esperanza de vida hasta en cinco años si seguimos unas pautas saludables en nuestro día a día y se subraya que la restricción de calorías es capaz de regular los procesos del envejecimiento a través de diversas adaptaciones celulares alejando la posibilidad de padecer enfermedades relacionadas con el sistema circulatorio.
Ahora bien, este control calórico nunca debe llevarse a cabo sin la supervisión y el seguimiento de un doctor que aplique las pautas necesarias para que restricción no derive en falta de nutrientes al organismo. En otras palabras, se trata de ingerir los nutrientes adecuados e hidratarse de una forma inteligente para que el cuerpo pueda proseguir con sus actividades bioquímicas.
Endocrinología