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El kéfir y la importancia de los probióticos para el organismo

Kéfir

El kéfir es un compuesto lácteo que se obtiene de la doble fermentación ácido-láctica (bacterias) y alcohólica (levaduras) y que está considerado como un alimento probiótico con un alto impacto beneficioso sobre el organismo.

Con su efecto probiótico, el kéfir actúa de manera beneficiosa sobre la microbiota intestinal gracias a la acción de sus microorganismos que previenen la aparición de patógenos en esta zona del aparato digestivo.

¿Qué nutrientes aporta el kéfir?

El kéfir es un alimento originario del Cáucaso que la humanidad lleva usando desde hace muchos siglos por sus múltiples bondades para la salud y el bienestar. Esta bebida láctea fermentada puede proceder de múltiples tipos de leche como la de cabra, vaca, oveja, soja, coco o incluso arroz.

Si el kéfir está relacionado con una mejor salud intestinal e inmunológica es por su contenido en:

  • Calcio
  • Vitamina B12
  • Magnesio
  • Vitamina K2
  • Biotina
  • Folato
  • Enzimas
  • Probióticos

Este cúmulo de componentes y compuestos le otorgan propiedades biológicas únicas que pueden llegar a actuar como agente antitumoral, antioxidante, agente antimicrobiano, e incluso, inmunomodulador.

¿Cuáles son los beneficios del kéfir sobre el organismo?

  1. Refuerza la inmunidad. El folato y la biotina, entre otros nutrientes, colaboran con el sistema inmunológico protegiendo sus células. Además, su alto contenido en probióticos lo convierten en un alimento muy efectivo para mejorar las defensas del cuerpo. En concreto, la cepa Lactobacillus Kefiri confiere al organismo un escudo eficaz contra las bacterias de la salmonela y la E. Coli.
  2. Refuerza el sistema óseo. Al ser un producto lácteo, el kéfir es un alimento altamente recomendable para prevenir patologías como la osteoporosis. Uno de sus componentes esenciales es el calcio, pero es que además, sus componentes bioactivos también ayudan a que ese calcio pueda ser absorbido de manera correcta por el hueso y de esta forma frena el deterioro óseo.
  3. Escudo contra el cáncer. Algunos estudios in vitro han demostrado que el kéfir y en concreto sus compuestos probióticos son capaces de eliminar las células tumorales del estómago. No sólo eso: este alimento puede retardar el crecimiento de ciertos tumores en sus etapas iniciales.
  4. Alivio de las molestias alérgicas. El kéfir también ayuda a combatir ciertas alergias y el asma, muy relacionados con problemas inflamatorios del organismo. Un estudio consiguió demostrar que este lácteo probiótico tiene la capacidad de reducir las células inflamatorias en las vías respiratorias y propició una disminución de la mucosidad en ratones.
  5. Mejora de la digestión. La ciencia es clara: consumir alimentos probióticos como el kéfir es muy eficaz a la hora de restaurar la flora intestinal en el sistema digestivo y de esa manera combatir enfermedades tales como el Crohn, úlceras estomacales e intestino irritable. Además, ayudan a eliminar la diarrea y otros trastornos gastrointestinales.
  6. Alimento apto para los intolerantes a la lactosa. Muchas personas no pueden consumir productos lácteos por culpa de su intolerancia a la lactosa. Esto no pasa con el kéfir. Este alimento mejora la digestión en general y la descomposición de este azúcar clave que se encentra de forma natural en la leche. Su amplia gama de cepas bacterianas eliminan la casi totalidad de la lactosa de la leche presente en el kéfir.
  7. Mejoras visibles en la piel. Un organismo que cuenta con una mala salud gastrointestinal lanza señales de alarma de muy diversa índole. Una de ellas es en forma de problemas de piel como el acné, las erupciones, la psoriasis o el eczema. El kefiran, presente en el kéfir, ayuda a las cicatrizaciones y protege el sistema conectivo.

Otros probióticos tan beneficiosos como el kéfir para el organismo

  • El yogur

El yogur es otro probiótico importantísimo para mantener una salud de hierro. Sus microorganismos vivos que permanecen activos el tiempo necesario para crear la microbiota intestinal se asocian a un menor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y a una protección contra el sobrepeso.

  • Encurtidos

El chucrut y el resto de encurtidos como los pepinillos, cebolletas o las aceitunas y las alcaparras son otra fuente enorme de probióticos. Su fermentación convierte a estos alimentos en conserva en perfectos aliados contra la oxidación del organismo.

  • Miso

El miso es una pasta obtenida a partir de la soja que tiene origen asiático. Se suele fermentar con sal marina y se obtiene gracias a la acción de la fermentación láctica producida por el moho Rhizopus (Koji).

A pesar de que la soja es un alimento difícil de digerir, en el miso sus proteínas se descomponen en aminoácidos mucho más sencillos de absorber por parte del organismo. Sus bondades no se quedan en su alto contenido en probióticos; su inclusión en la dieta rebaja la presencia de colesterol y reduce en un 30% las posibilidades de sufrir alguna dolencia cardiaca.

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