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Vapear: ¿Hábito inocuo o vicio perjudicial?

Vapear es perjudicial para la salud

En menos de diez años lo que parecía una moda pasajera se ha instalado en nuestra sociedad con una preocupante persistencia, incluso entre los adolescentes. Es el hábito de vapear. Con la aparición de los vapeadores o cigarrillos electrónicos, inhalar humo ya no es sólo cosa de fumadores.

Diferentes estudios de reciente aparición alertan del riesgo para la salud que supone aspirar humo o vapear, como comúnmente se le conoce, de un aparato diminuto y a simple vista inocuo, pero con perjuicios demostrados a nivel pulmonar y cardiovascular. Quizás, vapear no sea un hábito tan inocente como se pensó en un primer momento.

¿Cómo funcionan los cigarrillos electrónicos de vapeo?

Los vapeadores tienen un funcionamiento bastante sencillo: calientan un líquido interior hasta convertirlo en vapor. Los hay de diferentes tipos y su contenido varía desde la nicotina hasta el aceite de marihuana. Por otro lado, existen cigarrillos electrónicos recargables y de un solo uso que se desechan una vez consumidas la cantidad total de inhalaciones.

Dentro del vapeo también pueden incluirse las pipas de agua o cachimbas que añaden al organismo sustancias químicas nocivas que ponen en riesgo la salud disfrazadas de agradables sabores frutales o innumerables aromas.

¿Qué riesgos comporta el hábito de vapear?

Desde que el vapeo surgió hace una década, los estudios científicos y médicos han sacado a la luz una serie de riesgos para la salud que resumimos en los siguientes:

  • Inhalación de sustancias químicas cancerígenas. Es el principal problema. Muchos padres piensan que esos diminutos dispositivos con luces led no producen daños para la salud como un cigarrillo convencional, pero están equivocados. Muchos cigarrillos electrónicos, además, contienen nicotina que es altamente adictiva.
  • Problemas psíquicos. El consumo continuado de la nicotina agrava la ansiedad y depresión tan presente hoy en día en cualquier tramo de edad, pero en especial entre los jóvenes.
  • Incitación al consumo de tabaco. Las probabilidades de que un adolescente se convierta en fumador es mucho más alta si vapea a edades tempranas.
  • Impotencia sexual. Los estudios médicos han demostrado que vapear provoca disfunción eréctil entre los varones.
  • Insomnio. Inhalar el humo de los cigarrillos electrónicos puede alterar el ciclo del sueño  y provocar un mal descanso.
  • Problemas pulmonares. Además de producir bronquitis crónica, el humo del vapeo que circula por todo el sistema respiratorio es muy nocivo e irritante. Si se persiste en esta práctica estaremos poniendo en peligro la vida de una forma casi imperceptible al principio, pero que puede acabar con daños graves a nivel pulmonar.

¿Qué debo hacer si averiguo que mi hijo vapea?

Lo más importante una vez que se detecta que un hijo está vapeando es brindarle todo el apoyo que necesita para abandonar ese hábito tan perjudicial. En concreto, es fundamental trasladarle:

  • Que ese vicio no le brinda ninguna ventaja.
  • Que es un gasto insustancial de dinero y que así empeora su situación económica.
  • Que vapear lo alejará de conseguir su mejor versión, tanto a nivel cognitivo como deportivo y saludable.
  • Inhalar humo asociado a otros hábitos como el consumo de alcohol incrementa las probabilidades de que en un futuro pueda convertirse en una persona que tienda a desarrollar hábitos adictivos.
  • Que si lo hace para desprenderse de la ansiedad o la depresión está consiguiendo justo el efecto contrario.

¿Vapear es mejor que fumar?

Las empresas comercializadoras de cigarrillos electrónicos repiten un mantra que a efectos de marketing los ha aupado a la cima en los últimos años: “el vapeo no produce combustión de tabaco, ni se fuma la nicotina de manera directa”. Se basan en esta afirmación para declarar que vapear es menos dañino que fumar tabaco convencional, pero, ¿qué hay de cierto en esta aseveración?

Lo cierto es que los vapeadores no emiten olores ni dejan regusto amargo al ser inhalados por lo que se promocionan como productos libres de humo.  Sin embargo, eso no significa que no contengan sustancias tóxicas. Algunos estudios ya han identificado más de una veintena, además de la nicotina, con claros efectos adversos sobre la salud. Y la lista no está cerrada porque cada semana aparecen nuevos estudios relacionados con el vapeo.

Consecuencias para la salud derivadas de vapear

Una cosa está ya más que demostrada: los vapeadores no son inocuos y sus acciones nocivas en el organismo no tardan en aparecer. Apenas hacen falta unas cuentas semanas para que los primeros síntomas aparezcan: inflamación pulmonar, asma y alteraciones a nivel cardiovascular. En concreto, los consumidores de cigarrillos electrónicos aumentaron en un tercio las probabilidades de sufrir un infarto, por no hablar de que el corazón de los vapeadores se fatiga más al realizar deporte y tarda más en recuperarse.

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