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¿A qué se denomina síndrome del escaparate?

Algunas personas mayores sufren el síndrome del escaparate

El síndrome del escaparate o enfermedad del escaparate es sólo una definición coloquial tras la que se esconde una patología arterial periférica crónica. Este problema provoca que las arterias de las piernas se obstruyan y, por consiguiente, que la sangre no llegue de manera correcta a los pies. Pero, ¿cuáles son sus características y causas? Desde Hospital Ochoa nuestros especialistas ofrecen un servicio en toda la patología vascular

¿De dónde proviene el nombre de síndrome del escaparate?

El nombre de la patología proviene del hecho de que el paciente sólo es capaz de recorrer una distancia concreta que suele ser corta, y cuantos menos metros es capaz de caminar sin detenerse, más severa es la enfermedad. Esta parada obligatoria viene producida por un dolor fuerte en la zona gemelar o del glúteo, y parando unos minutos consigue frenar ese dolor para volver a deambular. El hecho de estar deteniéndose a cada instante produce que los pacientes usen esas pausas para observar los escaparates durante el trayecto y disimular sus molestias.

¿De qué forma se presenta el síndrome del escaparate?

Generalmente, los pacientes en fases tempranas comienzan a notar dolores en los gemelos en forma de pinchazos y también cansancio en la zona afectada al subir escaleras o desniveles. Según va avanzando la patología, los dolores se hacen más presentes incluso caminando en terreno llano. También se va acortando el trayecto que es capaz de caminar la persona sin sufrir estos dolores. En los casos más graves los dolores se convierten en constantes (incluso en reposo) y pueden aparecer lesiones en los dedos del pie.

¿Existen ciertas pautas para evitar su aparición?

La manera de evitar la aparición del llamado síndrome del escaparate es realizando un control estricto de los factores del riesgo cardiovascular. Por ejemplo: control de la hipertensión, el colesterol, la obesidad, dejar de fumar y la realización de ejercicio físico para no caer en el sedentarismo.

Una vez instaurada esta enfermedad es posible mejorarla, dependiendo del grado de responsabilidad del paciente. Debe intentar, como hemos mencionado, evitar esos factores del riesgo cardiovascular, y también es fundamental que  ande a diario al menos una hora. Cuanto más se camine mejor, ya que se crean nuevos circuitos de recirculación de la sangre (también llamados neovasos) que llegan a los pies y a las diferentes zonas dañadas del cuerpo donde los antiguos vasos sanguíneos ya no eran capaces de llevar la sangre.

¿El síndrome del escaparate afecta más a personas mayores?

Habitualmente el síndrome del escaparate afecta a varones mayores de 65 años con malos hábitos de vida, fumadores, diabéticos, hipertensos, con alteraciones del colesterol y que llevan un día a día sedentario. Algunas veces existe un factor genético importante y esta enfermedad puede aparecer en gente joven. Una circunstancia curiosa es que cuando afecta a mujeres la patología suele ser más agresiva.

Otra patología paralela que provoca los mismos dolores es la denominada tromboangeítis obliterante (enfermedad de Buerger), que se da en pacientes jóvenes fumadores con ciertas características genéticas y que es muy grave.

¿Qué tratamientos se han mostrado más efectivos para el síndrome del escaparate?

El tratamiento más eficiente es el paseo diario y no puede ser sustituido por ningún otro ejercicio como la bicicleta o la natación. La razón es que los músculos que usa el cuerpo para caminar son muy diferentes a los que pone en funcionamiento para desarrollar otro tipo de ejercicios.

Es también importante abandonar el tabaquismo y, por supuesto, controlar el colesterol. Habitualmente se suele administrar un tratamiento farmacológico con estatina para regular el colesterol y antiagregantes como Adiro para conseguir que la sangre sea menos espesa.

Si la patología ya se torna de grado 3 con dolor en reposo, o cuando el paciente camina menos de 100 metros, se suele recomendar fármacos vasodilatadores como el cilostazol que aumentan la distancia de claudicación.

Si el paciente padece dolor de reposo que no cede con la analgesia y presenta lesiones, está indicado realizar un tratamiento endovascular o quirúrgico. Se trata de restaurar el riego sanguíneo en la zona afectada: bien haciendo un bypass o llevando a cabo una limpieza del vaso de una manera segura y sin necesidad de realizar ninguna cicatriz. Generalmente se dilatan las zonas estrechas con la ayuda de unos balones (angioplastia) y se puede colocar un stent en el caso de que una estenosis así lo requiera.

Actualmente estás técnicas han avanzado de una forma notable y, a priori, son las más inocuas. Aun así, siempre es muy importante elegir en qué casos están indicadas dependiendo de las lesiones y de los riesgos anestésicos.

¿Qué riesgos se sufren en los casos más leves y en los más severos?

El hecho de que no llegue bien la sangre a los pies puede provocar lesiones en los dedos, necrosis, y existe cierto riesgo de amputación, tanto de dedos como del miembro en sí. El síndrome del escaparate se puede controlar, pero no curar, ya que se trata de una patología crónica. Los vasos están ya dañados y lo único que se puede hacer es estabilizar o mejorar la enfermedad. Cuanto antes se trate mejores serán los resultados.

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