Las cinco clases de biopsia más comunes

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La biopsia es un procedimiento diagnóstico por el cual se extrae una parte o la totalidad del tejido en cuestión para poder ser analizado y estudiado con la ayuda de un microscopio. Este tipo de pruebas son fundamentales para determinar la presencia de ciertas patologías como el cáncer. Pero, ¿cuáles son las más habituales?

Biopsia de médula ósea

Este tipo de biopsia se suele realizar cuando exista la sospecha de que el cáncer se ha originado o se ha movido a la médula ósea. También se suele llevar a cabo cuando aparecen ciertos valores anormales en un análisis de sangre.

La médula ósea se encuentra en el interior de los huesos más grandes del organismo y es en ella donde se generan los glóbulos de la sangre.

La biopsia nos ayudará a detectar enfermedades como los diferentes tipos de cáncer de sangre que existen: linfoma, mieloma múltiple o leucemia. Aunque, como hemos dicho anteriormente, también otros tipos de cánceres que se originaron en cualquier otro órgano y finalmente llegaron a la médula.

El proceso se lleva a cabo extrayendo una muestra de médula con la ayuda de una aguja alargada que extraerá el tejido de la zona trasera de la cadera. El médico también puede realizar este tipo de biopsia usando el mismo procedimiento en otro hueso del cuerpo. Suele ir acompañada de anestesia local.

Biopsia con aguja

Este procedimiento se lleva a cabo con una aguja especial que permitirá extraer una porción de tejido de una zona que haya alertado la atención del facultativo por ser sospechosa. Es decir: el médico puede haber detectado mediante palpación ciertos bultos o tumores en lugares como las mamas o ganglios linfáticos.

Esta clase de biopsia puede ir acompañada de pruebas radiodiagnósticas, como la radiografía, que permitiría que la propia aguja sea utilizada para extraer tejido de la zona en cuestión porque no puede ser palpada manualmente.

Este procedimiento puede realizarse mediante:

  • Aspiración con aguja fina.
  • Con aguja gruesa.
  • Asistida por vacío.
  • Asistida por imágenes.

Biopsia con endoscopia

La endoscopia no es más que el uso de un tubo alargado y muy flexible en cuya punta posee una luz para permitir la visualización nítida del interior del cuerpo humano. Si se observara cualquier zona anormal o sospechosa se llevaría a cabo una biopsia endoscópica.

El tipo de biopsia vendrá determinada por la región corporal en la que se haya descubierto la zona sospechosa y los tubos pueden ser introducidos por una incisión mínima en la piel, las vías urinarias, por el recto o por la boca.

Un ejemplo de biopsia endoscópica sería la broncoscopia que se realiza para extraer células del pulmón. Dependiendo del tipo de biopsia se administrará sedación o anestesia.

Biopsia de piel

Otra de las biopsias más comunes es la denominada biopsia de piel. Su cometido es la extracción de células de la superficie cutánea y su uso está muy extendido para detectar patologías que afecten a la piel como el cáncer.

Existen cuatro tipos de biopsias cutáneas:

  • Biopsia por escisión. Se extirpa un nódulo o la zona anormal de la piel en su totalidad. Es habitual que se cierre la incisión con puntos de sutura.
  • Biopsia por raspado. Como su propio nombre indica, el doctor realizará un raspado de la piel con una cuchilla o bisturí de doble filo. La profundidad de la incisión estará determinada por la zona donde vaya a realizarse.
  • Biopsia por punción. Con la ayuda de una herramienta circular, el cirujano extirpará una pequeña porción que ahondará hasta las capas más profundas de la piel.
  • Biopsia incisional. Este tipo de biopsia se lleva a cabo con un escalpelo que permitirá seccionar una parte minúscula de la piel. Se aplicarán puntos de sutura en función del tamaño de la incisión.

Biopsia quirúrgica

A este tipo de biopsia sólo es necesario acudir en dos supuestos:

  • Si previamente otro tipo de biopsia se ha mostrado ineficaz a la hora de llegar a las células que son dudosas.
  • Si los resultados de esa biopsia que se ha realizado con anterioridad arrojan dudas o son no concluyentes.

Existen muchos tipos de biopsias quirúrgicas, pero un ejemplo podría ser la extirpación de nódulos mamarios para determinar la presencia de cáncer de mama. Este procedimiento se realiza mediante una incisión cutánea que da acceso al área en la cual existen sospechas.

El facultativo deberá valorar si usa la biopsia quirúrgica para extraer parte del área anormal de tejido o, si por el contrario, es necesario extirpar la totalidad de la zona sospechosa. Este tipo de prueba diagnóstica puede requerir anestesia local o general, y es probable que necesites quedarte en observación en el propio hospital durante unas horas.

¿Cómo se tratan las muestras obtenidas en la biopsia?

La muestra de tejido obtenida va directa al laboratorio para su posterior análisis y tratamiento (químico, o mediante la disección y congelación).

Los resultados nos aclararán si existe cáncer y también ayuda al médico a saber dónde se originó y su tipo en sólo unos días. Además, el facultativo podrá conocer su grado de agresividad, es decir, el grado que puede ir del 1 al 4 y se determina una vez que las células han sido revisadas con la ayuda del microscopio.

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