Llega el otoño y con él la temporada de gripe

Gripe otoñal

A pesar de que las temperaturas siguen siendo altas para esta época del año, y que las lluvias son escasas, las recomendaciones siguen siendo las mismas: medidas protegerse de los cambios bruscos de temperaturas, así como sencillas medidas higiénicas.

La vacunación para los grupos de riesgo: mayores de 65 años, pacientes crónicos, embarazadas y algunos colectivos profesionales en contacto con afectados, sigue siendo la medida de control más eficaz.

Temperaturas altas, escasas lluvias, un tándem poco adecuado para afrontar la llegada del virus de la gripe en las mejores condiciones. Acaba de arrancar la campaña de vacunación. La gripe constituye un importante problema de salud pública y que está directamente asociada a una importante tasa de hospitalizaciones y mortalidad. También a una considerable demanda de recursos en salud. Expertos consideran que la medida de control más eficaz es la vacunación anual de ciertos grupos de población considerados de alto riesgo de padecer complicaciones asociadas a gripe.

Ahora bien, no todas las personas tienen que vacunarse. Las indicaciones de la comunidad sanitaria establecen de forma precisa los grupos de riesgo: mayores de 65 años, pacientes crónicos, embarazadas y algunos colectivos profesionales, susceptibles por estar en contacto con los afectados.

La campaña, que se prolongará hasta diciembre y va dirigida a la población vulnerable o de riesgo, es conveniente que sea apoyada con medidas higiénicas sencillas. Éstas serían: taparse la boca, usar pañuelos desechables y lavarse con frecuencia las manos. También es recomendable evitar cambios bruscos de temperatura, como indica el médico internista de Hospital Ochoa, Víctor Gómez Carrillo.

En los últimos años, se recomienda, además, en el caso en que esté indicado, la vacuna frente al neumococo, que inmuniza contra una de las principales bacterias productoras de otitis media, sinusitis y neumonía. Con ella, se cubrirá a la población de personas mayores de 65 años que conviven en residencias y en centros de estancia diurna, así como a los que se encuentran entre los 65 y 74 años, que no hayan sido vacunadas en años anteriores.

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